Diseñado
para el silencio
Propulsión eléctrica, baterías que rozan el megavatio hora y paneles solares integrados en la propia estructura: el 80 Sunreef Power Eco propone un catamarán que navega sin humo, sin ruido y sin vibraciones.
Lo primero que desaparece a bordo del 80 Sunreef Power Eco es el sonido. Ni el ronroneo del diésel en la popa, ni el temblor bajo los pies, ni el rastro de humo sobre la estela. Solo queda el agua que se desliza entre dos cascos.
Los catamaranes se ganaron su lugar por razones fáciles de medir: la estabilidad que dan dos cascos y un volumen interior que ningún monocasco de eslora parecida puede igualar. Sunreef Yachts, el astillero de Gdańsk que construyó su prestigio sobre los multicascos de lujo, lleva varios años preguntándose qué más puede llevar esa plataforma. En su línea Eco, la respuesta es una pequeña central de energía.
El apellido Eco identifica a los Sunreef concebidos en torno a la propulsión eléctrica, alimentada por baterías y por paneles solares integrados en la estructura de material compuesto. En el 80 Sunreef Power Eco, las cifras no son casuales: 990 kWh de almacenamiento, que el astillero presenta como el mayor banco de baterías entre las embarcaciones de recreo de hasta 24 metros, para dos motores eléctricos de 360 kW.
La unidad bautizada Sól, como la diosa nórdica del sol, presentó el modelo en Estados Unidos en el Fort Lauderdale International Boat Show de octubre de 2023. Con 23,8 metros de eslora total y 12 metros de manga, reúne 356 metros cuadrados habitables en torno a cuatro camarotes: las proporciones de una casa frente al mar, apoyada sobre dos cascos y movida por electricidad.

El 80 Sunreef Power Eco, alimentado por su propia piel
El sistema solar de Sunreef no está montado sobre el yate: forma parte de él. Los paneles del astillero van integrados en el material compuesto de los cascos, del techo del bimini y de la superestructura, y cubren hasta 200 metros cuadrados, unos 2.150 pies cuadrados, con una potencia nominal de 36 kWp. El propio casco se convierte en una superficie que capta energía.
Esa energía se almacena en un banco de baterías de 700 voltios, la reserva que mueve la propulsión eléctrica. Sunreef calcula una autonomía eléctrica cercana a las 300 millas náuticas. Para ir más lejos, un extensor de autonomía hace posibles las travesías oceánicas, y el sistema de carga puede transformar el voltaje que ofrezca cualquier puerto, un detalle práctico cuando la ruta atraviesa regiones con redes eléctricas distintas.

Navegar sin el rugido de los motores
La propulsión eléctrica cambia la experiencia más de lo que deja ver la ficha técnica. Sin combustión no hay humo ni vibraciones, y el yate avanza casi en silencio. El astillero la acompaña con un sistema de aire acondicionado de bajo consumo y una gestión inteligente de la energía, para que una bahía tranquila siga siéndolo.
Aquí la plataforma y la propulsión se refuerzan entre sí. La cubierta amplia y estable de un catamarán ya invita a pasar el día con más calma que la de un monocasco que se balancea; si además desaparece el sonido de los motores, el yate deja de competir con el paisaje que lo rodea.
Aquí el silencio no es un extra de la lista. Es el punto de partida.
USA Onboard EditorialTres lugares para pasar el día
Hacia proa, el salón principal se abre a una terraza donde Sunreef ubica un jacuzzi. Es el espacio exterior más reservado del barco, por delante de las zonas comunes y de cara al mar hacia el que se navega.
A popa, el cockpit reúne comedor y zona de descanso, con una amplia cama de día, vistas abiertas al mar y acceso directo a la plataforma desde la que se lanzan los juguetes acuáticos.
Arriba, un comedor en forma de C, una barra y amplias zonas de solárium hacen del flybridge la cubierta social del yate. Por encima, el techo del bimini sostiene parte de los paneles solares.


Una mesa sobre el agua
El flybridge es el lugar donde se reúne la vida a bordo. El comedor en forma de C sienta a todos alrededor de una sola mesa, la barra queda al alcance de la mano y el solárium ocupa el resto de la cubierta. Es una disposición pensada para largos almuerzos al ancla, más que para travesías rápidas.
Sin un motor en marcha bajo los pies, la conversación en la mesa no tiene con qué competir. En un yate eléctrico, el flybridge sigue siendo un lugar tranquilo incluso en navegación.

Cristal, luz y cuatro camarotes
En el interior, el salón principal se organiza como un lounge con barra y se abre en dos direcciones: a popa, hacia el cockpit, y a proa, hacia la terraza. El resultado es una sola línea de espacio habitable a lo largo de la cubierta principal, con el interior como centro y no como límite.
Cuatro camarotes completan el alojamiento, y el yate está previsto para una tripulación de cuatro personas. Sumando todas las cubiertas, Sunreef contabiliza 356 metros cuadrados habitables, una cifra que explica mejor que cualquier adjetivo por qué el catamarán se ha convertido en la plataforma preferida para esta clase de experimentos.


De un vistazo
Cifras publicadas por Sunreef Yachts para el 80 Sunreef Power Eco Sól.
Donde el silencio es lo esencial
El 80 Sunreef Power Eco no le pide a su armador que elija entre comodidad y conciencia. Conserva las ventajas que el catamarán ya tenía, la plataforma estable y el volumen generoso, y cambia el único elemento que siempre se interponía entre ellas y el mar: el motor.
Lo que Sunreef propone no es una huella menor presentada como un sacrificio, sino un yate más silencioso presentado como un yate mejor. En el agua, la diferencia se percibe de inmediato. Es el sonido de la nada.
Dos cascos, casi un megavatio hora de energía almacenada y una piel que capta su propia luz: un yate pensado para hacerse oír lo menos posible.