Todo pasa
por el centro
Su nombre lo dice todo: el timón va en medio del barco. Nació para pescar y hoy es otra cosa, una lancha rápida, versátil y cuidada en los detalles, que eligen cada vez más personas que jamás han lanzado un anzuelo.
Basta con llevar el puesto de mando al centro para que el barco entero cambie: la cubierta queda libre de proa a popa y cada metro se vuelve útil. Sobre esa idea sencilla se construyó una categoría completa.
Todo empezó en Boston Whaler, la empresa que Richard Fisher fundó en 1958. El razonamiento era difícil de rebatir: con la consola en el medio del casco, el pescador podía rodear la embarcación sin obstáculos, y nada se interponía entre la cubierta y el agua.
Más de seis décadas después, aquel planteamiento se quedó pequeño para su propio origen. La tecnología transformó lo que estas lanchas son capaces de hacer, y quienes las compran también cambiaron. Lo que nació como una solución práctica para pescar es hoy una de las plataformas más versátiles que existen.
El center console vive así una doble vida poco habitual: sigue siendo la referencia para la pesca seria y, al mismo tiempo, una de las lanchas más buscadas para pasar un día rápido y bien terminado con amigos a bordo.

El center console sigue naciendo para pescar
La pesca continúa en el corazón del segmento, y los modelos actuales están mejor preparados para ella que cualquiera de sus antecesores. Los portacañas son hoy sistemas pensados al detalle, y los viveros presurizados mantienen un flujo de agua constante para conservar vivos los cebos y evitan el chapoteo que acaba con ellos.
Pero el perfil de quien compra una consola central ya no es el mismo. Cada vez más personas buscan una lancha veloz, versátil y completa para salir con amigos, y la pesca es apenas una parte del plan, a veces ni siquiera eso. Los astilleros tomaron nota y desarrollaron versiones de uso múltiple pensadas para ellas.

De herramienta de trabajo a objeto de deseo
Hubo un tiempo en que la consola central interesaba casi solo al pescador tradicional: un barco accesible, con lo básico y sin pretensiones. Se pasaba el día pescando y, de vuelta en el muelle, quedaba limpio en un cuarto de hora.
Las exigencias son otras. En todo el abanico de esloras, los compradores de hoy tienen algo en común: se fijan en los detalles, piden mejores terminaciones y esperan un barco que responda bien en condiciones de mar más variadas. Funcional, versátil, rápido y, además, bello: no son cualidades que se excluyan.
El center console dejó de ser solo un barco de pesca cuando se vio cuánto espacio libre ofrecía.
USA Onboard EditorialQuién elige hoy una consola central
Los propietarios que no pescan son una parte creciente del mercado. Buscan velocidad, una cubierta despejada y la libertad de moverse por ella con amigos a bordo.
Propietarios de yates más grandes se pasan a barcos que pueden llevar con poca tripulación o sin ella, atraídos por un mantenimiento más sencillo y económico y por un contacto más directo con el agua.
Los compradores más jóvenes, volcados a la vida al aire libre, valoran lo fácil que es manejar una consola central y la cantidad de planes distintos que permite.


Más espacio abajo, con sus límites
Los center console más grandes ya ofrecen cabinas de verdad, con cocina y comedor bajo la consola. Una distancia enorme respecto de los cascos desnudos de los primeros años.
Aun así, el espacio sigue siendo modesto si se lo compara con un crucero de cabina de la misma eslora, y por debajo de los 30 pies el alojamiento suele ser reducido y poco cómodo. En una consola central, la vida sigue pasando en cubierta.

¿Hasta qué tamaño puede crecer un center console?
La categoría no deja de crecer y ya superó la barrera de los 60 pies: HCB presentó en 2018 su 65 Estrella, con cinco motores fueraborda en el espejo de popa. El freno no parece estar en la demanda sino en la mecánica: cuántos fueraborda caben en un espejo y cuánta potencia puede entregar cada uno.
Por eso mismo, la evolución de los motores fueraborda redibujó la categoría. Motores más potentes y refinados volvieron a estas lanchas más rápidas y capaces, mientras los cascos en V profunda les dan seguridad y una navegación entretenida cuando el mar se pone exigente.


¿Es una consola central para ti?
Visión de 360 grados desde el timón, sin ángulos muertos al pescar o al acercarse a un muelle.
Ese mismo campo visual permite al patrón vigilar a todos a bordo durante la navegación.
Libertad para moverse de proa a popa y de babor a estribor mientras se pelea con un pez.
Se limpia rápido y, en muchas esloras, se traslada con facilidad en remolque, lo que simplifica las reparaciones y el guardado en seco durante el invierno.
Los fueraborda actuales y los cascos en V profunda aportan velocidad y una navegación segura.
Incluso las más grandes ofrecen menos espacio que un crucero de cabina de igual eslora; por debajo de los 30 pies, el lugar es escaso.
Poca protección frente al sol intenso, la lluvia o el rocío de una ola inesperada.
Mucho lugar para el hielo y la pesca, pero poco para objetos grandes que no tienen que ver con ella.
Un pequeño yate a cielo abierto
La consola central, que alguna vez fue rudimentaria y elemental, se ganó un lugar privilegiado en la industria: hoy se parece a un pequeño yate de lujo, más funcional y más versátil, que conserva la cubierta abierta que lo definió desde el principio.
No hay un único secreto detrás de su éxito. Hay un diseño que nunca dejó de tener sentido y un público que sigue encontrando motivos nuevos para elegirlo.
Un timón en el medio y una cubierta abierta por todos lados: la idea sencilla que convirtió un barco de pesca en una de las plataformas más deseadas del agua.