La pantalla
correcta
El GPS cambió la forma de orientarnos en tierra y en el mar. A bordo, la pregunta es práctica: ¿alcanza con el GPS del teléfono o hace falta un equipo marino integrado al puesto de mando?
Casi todos los navegantes llevan hoy en el bolsillo un dispositivo de navegación muy capaz. Que deba ser el principal es otra historia.
Las dos opciones tienen ventajas reales, y la respuesta depende del barco, de las aguas y del tipo de salidas. Un GPS marino está diseñado específicamente para navegar: informa la posición, la velocidad y el rumbo, y puede mostrar datos como la profundidad y la temperatura del agua. El teléfono ofrece comodidad y una inversión inicial mucho menor.
Así se comparan, y en qué casos conviene cada uno.

Navegar con el teléfono empieza en el bolsillo
La gran ventaja del teléfono es la comodidad. La mayoría de los navegantes lo tiene siempre a mano, y aplicaciones como Navionics se abren en segundos y muestran la posición en tiempo real, algo útil en aguas que no se conocen. Muchas suman además información meteorológica y de corrientes que ayuda a planificar la salida y a evitar peligros.
El otro argumento es el costo. Un teléfono con una aplicación suele representar un gasto mucho menor que un equipo marino dedicado, y para salidas ocasionales en aguas protegidas puede ser suficiente.

No está hecho para el mar
Los teléfonos no están diseñados para uso marino. Su resistencia al agua tiene límites, y la sal, el rocío y el calor les pasan factura, algo que un equipo marino está preparado para soportar. En una jornada larga, la batería también se vuelve una preocupación.
La cobertura es otro factor. Mar adentro y en zonas remotas, la señal celular suele desaparecer, y con ella todo lo que depende de una conexión de datos, como descargar cartas o actualizar el pronóstico. Conviene guardar las cartas en el dispositivo antes de salir.
El mejor sistema de navegación es el que sigue funcionando cuando todo lo demás se apagó.
USA Onboard EditorialHecho para el timón, hecho para el mar
Los GPS marinos, portátiles o de instalación fija, están diseñados específicamente para embarcaciones y preparados para condiciones duras, incluidos el agua salada y las temperaturas extremas.
Están hechos para entregar información de navegación de forma confiable, con posición, velocidad y rumbo siempre a la vista en el puesto de mando, donde el patrón los necesita.
Muchos incorporan sondas de profundidad y buscadores de peces, y pueden reunir varias fuentes de datos en una sola pantalla, una ventaja tanto para quien pesca como para quien hace travesías.


Una inversión, no una app
Un sistema dedicado exige más. Los equipos marinos pueden ser costosos y suelen requerir una instalación profesional, que suma al gasto.
Según la configuración, también pueden necesitar equipos adicionales, como un plotter o transductores, para ofrecer todas sus funciones.

¿Conviene navegar con el teléfono o con un GPS marino?
Depende del uso. Para salidas cortas en aguas conocidas y protegidas, un teléfono con una buena aplicación y las cartas guardadas en el equipo puede cumplir. Para travesías largas, navegación mar adentro o de noche, la resistencia del equipo marino y su integración con los demás sistemas del barco pesan de verdad.
Muchos navegantes terminan usando los dos: el sistema marino como herramienta principal en el timón y el teléfono como respaldo a mano. Sea cual sea la elección, lo esencial no cambia: contar con un sistema de navegación confiable antes de soltar amarras.


De un vistazo
Dos pantallas, un mismo objetivo
El teléfono es cómodo y económico, pero es menos resistente y nunca fue pensado para la vida en el mar. El GPS marino es robusto y está hecho para la tarea, pero cuesta más y puede necesitar equipos adicionales. Hay que evaluar el estilo de navegación y el presupuesto, y elegir en consecuencia. El agua no es el lugar para descubrir que la única pantalla se apagó.
Un teléfono en el bolsillo y un plotter en el timón: la forma más segura de saber dónde estás es no depender de una sola pantalla.